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Guiones de Cine

Por Rodrigo Ezequiel Cabrera. 

Saiber panc

 

 Sobre una gran pared de ladrillos, un graffiti: un dibujo de un joven barbudo, flaco y de pelo largo, con su torso desnudo, arroja un cóctel molotov hacia dos rascacielos. Se lee “2084 año de la revolución”.

Un contenedor negro de plástico, tiene un código de barras en el costado. En el interior hay pedazos de metales, papeles, bolsas de residuos de color amarillo, las bolsas tienen un símbolo de un árbol en color negro, cable transparente, en el cual se ven en el interior cables más pequeños de colores,  botellas de vidrio. Una rata pasa rápidamente. Un joven de espalda, está parado y apoyado contra el contenedor, está hurgando dentro, revolviendo la basura. Es flaco y de piel oscura. Su torso está desnudo, tiene una mochila cruzada sobre su espalda.

El joven tiene un artefacto electrónico. Lo sostiene con las dos manos apuntándolo hacia el montón de basura, es de forma rectangular, del tamaño de un teléfono celular. Tiene una pantalla luminosa. El joven observa un display en la pantalla, y se lee “%70 cobre” titilando en color verde, resaltando de otros datos.

Sobre la pared, hay luz intermitente proveniente de un barril con fuego.


Dos hombres de sobretodo oscuro pasan por delante de él. Debajo visten de traje. El joven levanta su mirada, los observa y luego vuelve a revolver el interior del contenedor.

Uno de los hombres, alto y canoso, con piel tostada, lentes de armazón dorado, prolijo y corto cabello, con un maletín negro de cuero, su mirada fija hacia delante. El otro, algo más joven, de pelo oscuro, corto y prolijo, camina con las manos en los bolsillos. Conversa sonriente por teléfono, lleva un pequeño dispositivo en su oreja izquierda.

 

Los hombres caminan por una calle donde habitan grandes edificios. Un río los separa del resto de la ciudad.  Del otro lado, se ven grandes edificios  con vidrios polarizados y metal cromado, con publicidades proyectadas digitalmente.  Un hombre de origen oriental,  está sentado sobre el cordón de la vereda, está pensativo mirando hacia la ciudad, hablando solo. Está cruzado de brazos, y en su mano derecha sostiene un cigarrillo de color negro, con una boquilla color amarillo fluorescente. Está vestido con una camisa de color blanca con rayas celestes.

A lo lejos, un grupo de gente amontonada, son iluminados por barriles de fuego. Gente se dirige al mismo lugar.

 

Ringo, un joven de 16 años. Está sentado sobre el cordón de la vereda. Tiene una musculosa blanca, algo sucia y vieja. Tiene el rostro sucio, y una cicatriz en el pómulo izquierdo. Está algo agitado. Tiene piel oscura, pelo ondulado. Es flaco. Sus ojos están húmedos, observa a un punto fijo. Su rostro es iluminado por el fuego de un barril cercano. Se escucha gente hablando en voz alta. Detrás pasa gente. Se escucha el murmullo. Unos niños vestidos con ropa sucia pasan y lo saludan. El sigue con su mirada fija. Alguien se para a su lado, se escucha:

Hombre: … is your turn…

Ringo continúa observando al punto fijo, sin responder ni mirar a la persona que le habló.

 

Sobre la escalinata de lo que parece un edificio público, hay un grupo de gente parada.  En los escalones de más arriba a la izquierda, hay un par de hombres de traje, parados conversando. Uno de ellos tiene las manos dentro del traje y ríe. En el centro hay un hombre de gran físico, de unos 50 años, con barba de algunos días. Está cruzado de brazos, parado en forma erguida, tiene la cabeza baja, de tal forma que su pera toca su pecho. Observa fijamente al Ringo, con una mirada seria e intimidante. Está rodeado de hombres que tratan de hablar con el sin éxito. El permanece serio, observando directamente a Ringo.

 Detrás hay 3 policías, con una armadura liviana de plástico azul oscuro, con cascos anti-motín, dos de ellos están parados erguidos. Uno de ellos, está sentado en el piso. Tiene barba de algunos días y pelo corto mojado. Se lo ve cansado, tiene el casco en el piso, observa con desprecio a la gente que pasa.

 El hombre mueve la cabeza hacia arriba, observando a Ringo, haciéndole una seña.

 

Ringo corre su mirada y observa hacia abajo, tratando de ignorar la seña del hombre. La persona que tiene al lado, vuelve a insistir poniendo su mano sobre su hombro.

Hombre: …you have to fight…

 

Ringo levanta su mirada hacia el hombre con rostro de tristeza.

 

Una mano sucia y con un pequeño tatuaje de bugs bunny , presiona los botones de un display digital. El display indica que la energía está al %100.

Ruidos de mecanismo, como engranajes.

 

Un robot estilizado de forma humana, de de un metal cromado, algo dañado. Se nota que ha sido reparado una y otra vez. El robot mide aproximadamente 2 metros y pesa alrededor de 300 kilos. Sobre su hombro dice “caution” en colores negro y amarillo. Una pequeña luz roja se enciende en sus ojos. Ruidos mecánicos. Su cabeza comienza a moverse, su pera baja hasta quedar casi tocando parte de su pecho. Sus hombros se levantan, y sus puños también. Está parado en el medio de la calle. A los costados, gente  amontonada gritando. Hay barriles con fuego iluminando.

 

Ringo, en el interior del robot, hay luz roja iluminando el lado derecho de sus ojos.

 

El hombre sigue parado, observando. Gente a los costados habla nerviosamente. El hombre cruza los brazos. Ruido de sirena de emergencia. La gente se silencia, todos observan en la misma dirección. La sirena continúa sonando.

 

Sobre las veredas hay gente observando hacia la acera. Un robot más grande, se dirige rápidamente hacia Ringo que está parado en el medio de la calle. Se escuchan los mecanismos que utiliza para desplazarse. En su pierna derecha el metal está partido y se ve una parte de una pierna humana. El robot de Ringo se afirma, sabe que va a ser embestido. El robot más grande, lo golpea con un fuerte puñetazo derecho en el pecho. Se escucha el ruido del metal rompiéndose, algunas chispas saltan del interior. La gente grita.


Ojos de Ringo, gritando del dolor. El metal se ha roto, el puñetazo impactó directamente en el cuerpo del joven que está en el interior de la coraza metálica. Algo de sangre brota del interior.

 

El robot vuelve a embestir con más golpes. El robot/Ringo solo se defiende. Se escuchan sus gritos provenientes del interior del robot, su voz suena algo digitalizada.

 

La gente grita. Algunos alzan su mano, sosteniendo lo que parece ser una tarjeta plástica. Un policía con un casco anti-motín observa la pelea. Los robots se reflejan en el plástico del casco del policía. El hombre está cruzado de brazos, observa a los costados sonriendo. Se escuchan golpes metálicos.

 

El joven grita desesperadamente. Su rostro tiene algunas salpicaduras de sangre. Tiene una luz roja intermitente en su rostro.

 

El robot del joven empuja fuertemente con sus dos brazos metálicos al otro robot, que parece caerse pero logra mantenerse de pie. Están ahora a cierta distancia.

 

Ringo, en el interior,  grita enfurecido, mostrando sus dientes. Su rostro tiene salpicaduras de sangre y una luz intermitente roja.

 

Ambos robots corren en la misma dirección. La gente grita. Una botella de vidrio impacta en el piso. Se escuchan los mecanismos de los robots desplazándose.

 

Rostro de Ringo en el interior del robot, gritando lleno de furia, con ojos húmedos.

 

Rostros de la gente, están agitados. La luz de los barriles de fuego. Se escucha un gran golpe, como de un choque automovilístico, golpe seco y fuerte de metales.

 

El robot más grande es impulsado hacia atrás con sus brazos extendidos, choca contra un auto abandonado. Cuando cae la parte de la cabeza se termina de romper, dejando ver un rostro humano, acostado en el piso, con su cabeza apoyada contra la puerta del auto. El metal está partido en la parte del pecho. El impacto se extiende hasta su cuello.

 

Un joven de piel oscura, con grandes ojos blancos. El ojo izquierdo está algo enrojecido y lastimado. El metal destruido deja ver el interior lastimado del joven en la parte del pecho. Su cuello está bañado en sangre. El joven escupe sangre sin poder evitarlo. La gente grita. Brotan algunas chispas del interior del robot.

 

Ringo, está de pie, con su palma metálica derecha sobre la parte del pecho que fue rota. Está parado observando a su contrincante. La mano metálica está cubierta en sangre, que brota del interior. Sus rodillas están algo flexionadas. Su brazo izquierdo metálico cuelga, parece no funcionar. El robot parece desplomarse, un grupo de hombres lo evita.

 

 Lo sostienen, lo trasladan hasta el cordón de la calle. Uno de los hombres, con un gorro de lana azul y lentes, toca con la palma de su mano las partes del robot roto, y observa sacando cálculos, evaluando daños. Unos hombres comienzan a desarmar al robot con objetos mecánicos como taladros, etc. Chispas.

 

La cabeza del robot sale de su lugar, el rostro de Ringo cansado, ensangrentado. Está transpirado. Ringo observa en dirección a su contrincante. Pero los hombres tratando de desarmar el armazón metálico no lo dejan ver. Sus ojos están algo perdidos.

 

El otro joven, posa inerte observando hacia el cielo. Su rostro ahora pálido, con sangre salpicada en su rostro. Un hombre oriental de traje gris, con su mano izquierda en el bolsillo y un cigarrillo en la mano derecha, parece retar al joven.

 

2 niños de aproximadamente 8 años están sentados en el cordón de la vereda. Sus ojos están bien abiertos, observan inocentes lo que pasa. Fuego de los barriles ilumina sus rostros. Un grupo de mujeres orientales pasan en bicicleta por delante de ellos. Los niños las observan. Uno de los niños toma al otro de la mano. Parecen asombrados.

 

FIN

 

 

 

Viva el Cine

 

 

Borceguíes subiendo por unas escaleras. Manos de soldado sosteniendo un fusil. Un grupo de soldados armados y 2 hombres vestidos de civil, caminan por un pasillo de un edificio. Sobre la pared, un número de chapa indica que están en el séptimo piso. Detrás de ellos, al final del pasillo, detrás de ellos, se ve un cartel rojo que dice “salida”. A los costados hay puertas de distintos departamentos.

 

Raymundo y Ernesto, dos jóvenes de alrededor de 21 años están sentado en el piso de un pequeño departamento. Están viendo una película proyectada sobre una pared. En el piso hay libros, y cuadernos con anotaciones. Raymundo hace comentarios sobre el film, convencido y enérgico. Ernesto asiente con la cabeza.

 Ezequiel, algo más joven, lee un libro cerca de una pequeña biblioteca llena de libros, levanta su mirada, y luego vuelve a la lectura.

 Sostiene un libro con sus dos manos.

 

Un grupo de soldados y dos hombres vestidos de civil, se paran frente a una puerta. Uno de los hombres de civil golpea la puerta dos veces. Nadie responde.

 

Raymundo guarda un pequeño proyector, algunos libros, una cámara fotográfica dentro de un bolso azul. Cierra el bolso.

 

Rostro de señora curiosa de unos 50 años, con la puerta semi-abierta y la traba puesta, observa lo que sucede. La señora comenta que es el departamento de los pibes que hacen películas. Alguien del interior de su casa la calla. La señora cierra la puerta.

 

Los soldados patean y rompen la puerta del departamento. Ingresan.

 

Rostro de un niño asombrado iluminado por la pantalla de un cine.  A lo lejos se escucha una sirena, de a poco se va escuchando más fuerte. El niño está sentado en el piso descalzo, sobre piso de tierra. Se para desconcertado mirando hacia los costados.

 

Una humilde sala, de piso de tierra, sillas de plástico. Las paredes son de chapa. Un grupo de gente humilde está sentada observando la película. Ahora todos parecen escuchar la proximidad de la sirena. Raymundo y Ernesto se paran entre la gente y se dirigen rápidamente hacia la puerta, pasando entre la gente. Al pasar algunos les dan una palmada en la espalda. Rodrigo permanece con la gente tratando de calmarlos. Las sirenas se escuchan cada vez más fuerte.

 

Raymundo y Ernesto están en un pasillo de una villa de emergencia. Ambos comienzan a correr, Raymundo se da vuelta, para volver por el proyector pero su amigo Ernesto lo detiene. Y lo obliga a correr por el pasillo de cemento y chapas.

 Al llegar a una esquina donde hay un pequeño kiosco una señora les indica por donde ir. Un niño los acompaña mientras corre pateando una pelota. Se escucha las sirenas.

 

Dentro de la sala, el público permanece parado, algunos  con las manos arriba, otros solo observan con rostros de impotencia. Los soldados apuntan sus armas contra el público. 2 soldados apuntan a Rodrigo, que camina con las manos en alto.

 

Un soldado con la culata de su fúsil golpea el proyector. Un hombre sale entre el público, se abalanza sobre el soldado, pero recibe un disparo. Otros hombres intentan lo mismo. Un joven logra golpear a un soldado y robarle su fúsil. Dispara contra los soldados.

 

Soldados disparan a mansalva contra el público.

 

Un niño con una pelota de fútbol bajo el brazo les señala el camino hacia donde ir. Llegan al borde de una autopista. Ernesto se agacha, tratando de recuperar el aliento. Raymundo solo maldice por haber perdido el proyector, mientras observa a los costados.

 

El rostro de Raymundo es iluminado por un auto que se detiene cerca de ellos. 5 hombres vestidos de civil bajan del auto. Ernesto se para lentamente, mirando serio.

 

Un rostro de un niño observa la situación, escondido detrás de un auto abandonado.

 

Los hombres apuntan con armas a Raymundo y a Ernesto. Ellos están parados, serios.

Uno de los hombres les señala, a punta de pistola, en dirección a un paredón.

 

Raymundo y Ernesto están parados contra el paredón, mirando hacia la pared, con las manos en la nuca. Son iluminados por la luz del auto.

 

Los hombres apuntan sus armas en dirección a ellos.

 

Raymundo baja sus brazos. Y gira lentamente. Con su mano derecha cubre su cara, molesta por la luz. Ernesto hace lo mismo.

Ernesto, con mirada seria y respiración agitada. Observa en dirección al niño.

 

El niño escondido sigue observando la situación. Parece preocupado.

 

Uno de los hombres, da uno pasos hacia ellos, y alza su arma.

 

Raymundo observa seriamente al grupo de hombres. Ernesto, agitado a punto de llorar de bronca, grita:

¡VIVA EL CINE! –

Raymundo cierra sus ojos mientras escucha a su compañero y amigo.

 

Los hombres disparan.

 

El cielo estrellado sobre la villa, que está rodeado por una autopista por donde pasan muchos autos.

 

El niño camina descalzo por la salita. Hay sillas rotas tiradas en el piso, hay desorden. El niño encuentra un bolso azul en el piso. Mete sus pequeñas manos dentro y saca una cámara fotográfica. El niño sonríe.

 

FIN

 

 

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